Comentarios de MADRE con respecto al Informe del Secretario General "Un Concepto más amplio de la Libertad: Desarrollo, Seguridad y Derechos Humanos para todos" y a asuntos relacionados con la Cumbre del Milenio + 5 de las Naciones Unidas.
MADRE, organización internacional de mujeres pro-derechos humanos, recibe con agrado las observaciones y comentarios propuestos por el Secretario General en su informe "Un Concepto más amplio de la Libertad: Desarrollo, Seguridad y Derechos Humanos para todos". En particular, MADRE reconoce el liderazgo del Secretario General en el proceso de Desarrollo del Milenio, incluyendo su insistencia en generar la voluntad política necesaria a nivel nacional en todo el mundo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio que presentan una oportunidad destacada para el avance de los derechos humanos de las mujeres (párrafo 29 del Informe del Secretario General).
Sin embargo, MADRE expresa su preocupación en cuanto que la elaborada articulación del Secretario General sobre la centralidad e indivisibilidad del paradigma de los derechos humanos para alcanzar los objetivos no se encuentra reflejada en las metas y los indicadores. Si bien estos criterios instan a crear cambios estadísticos, no permiten los cambios estructurales necesarios para respetar, proteger y satisfacer los derechos de mujeres y sus familias en todo el mundo. En particular, la preocupación de MADRE es que las metas e indicadores que acompañan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio minimizan el potencial para alcanzar la visión sobre el desarrollo y las estrategias nacionales propuestas por el Secretario General debido a que ponen el énfasis en los aspectos cuantitativos (y no en los datos cualitativos), al limitado alcance de los objetivos y a la naturaleza contradictoria de su perspectiva.
Los Derechos Humanos deben ser los principios orientadores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Al comparar los Objetivos de Desarrollo del Milenio con los documentos finales de las conferencias de las Naciones Unidas de la década de los noventa, y en particular, con la Plataforma de Acción de Beijing, resulta evidente que los Objetivos de Desarrollo del Milenio proponen un compromiso mucho menos riguroso con los derechos humanos que el compromiso expresado en los instrumentos anteriores. Sin embargo, vistos dentro del desarrollo de los instrumentos internacionales de derechos humanos, los Objetivos de Desarrollo del Milenio no surgen como expresiones espontáneas de la voluntad de los gobiernos sino más bien como obligaciones preexistentes relacionadas con los derechos humanos, algunos de los cuales se remontan a más de 50 años atrás. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (reflejando las posiciones de negociación de los gobiernos de derecha y fundamentalistas) tampoco mencionan los derechos sexuales y reproductivos, el trabajo de las mujeres y el derecho a la propiedad o uno de los obstáculos fundamentales para asegurar estos derechos: la violencia contra las mujeres.
El fracaso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en reafirmar los derechos humanos de las mujeres en sus metas e indicadores debilita los objetivos en general, proponiendo graves implicaciones particularmente para el Objetivo 3 (promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer). La única meta relacionada con el Objetivo 3 es la eliminación de la desigualdad de género en el área de educación. Sin embargo, para combatir la profunda violencia, discriminación, los estereotipos y las leyes y costumbres que generan graves violaciones a los derechos humanos de las mujeres en todos los países del mundo se necesita mucho más que proveer educación a las niñas. Los indicadores que intentan medir progresos para el alcance de este objetivo son igualmente problemáticos. Estos incluyen:
- La relación entre niñas y niños en la educación primaria, secundaria y superior (pero sin prestar atención a la calidad o contenido de la educación y sin considerar los factores sociales que mantienen a las niñas fuera de las escuelas como lo indica la Plataforma de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo);
- La proporción de puestos ocupados por mujeres en el parlamento nacional (sin considerar la principal cuestión de si estas mujeres apoyarían políticas que respeten, protejan y cumplan con los derechos humanos como lo indica la Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las instituciones de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidos adoptada por la Asamblea General en la Resolución 53/144 del 9 de Diciembre de 1998);
- La proporción de mujeres entre los empleados asalariados en el sector no-agrícola (sin reconocer la necesidad de salarios dignos, decentes condiciones de trabajo y servicios públicos como guarderías, servicios de salud, agua potable y transporte que facilitan el trabajo de las de las mujeres, quienes no sólo trabajan fuera del hogar sino que también deben cumplir con sus responsabilidades tradicionales dentro de la familia según lo indica la Agenda sobre el Trabajo Decente de la OIT).
MADRE hace a un llamado en favor de que el proceso de Desarrollo del Milenio está basado firmemente en el lenguaje y los principios de los derechos humanos y que las acciones de los Estados para la implementación de los Objetivos reflejen el amplio espectro de los compromisos asumidos en los instrumentos de derechos humanos reconociendo especialmente la Plataforma de Acción de Beijing, la Plataforma de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés).
El Desarrollo Sostenible debe ser la estrategia orientadora de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son promovidos por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OECD, por sus siglas en inglés) y otras instituciones financieras y de desarrollo que possen la capacidad de proporcionar los recursos financieros necesarios para alcanzar los objetivos. Al mismo tiempo, el rol central de estas instituciones en el proceso de Desarrollo del Milenio plantea serios obstáculos para alcanzar estos objetivos. Mientras que las Naciones Unidas funcionan dentro del marco de derechos humanos, los mandatos de las instituciones financieras internacionales están orientados a avanzar una agenda de pol�ticas económicas que a menudo no coinciden con el sistema de los derechos humanos.
Por ejemplo, el Secretario General indica que "La magnitud y la amplitud de los progresos hechos por países de todas las regiones del mundo han demostrado que, en un período muy breve, la pobreza y la mortalidad de las madres y los niños pueden reducirse drásticamente, al tiempo que se avanza espectacularmente en la educación, la igualdad entre los géneros y otros aspectos del desarrollo" (párrafo 27 del Informe del Secretario General). De hecho, los mejores ejemplos de este tipo de progresos se presentan cuando los gobiernos asumen todas sus reponsabilidades como lo indica el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los Artículos 25 y 47 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que garantizan servicios básicos y acceso a los recursos a la población. Por el contrario, en aquellos países que han adoptado los Programas de Ajuste Estructural y otras medidas impuestas por los promotores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no se evidencia un destacado avance en términos de indicadores de salud y desarrollo.
MADRE lamenta que el informe del Secretario General reproduzca la contradicción fundamental de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: es decir, que los países pobres alcancen estos objetivos implementando políticas económicas neoliberales, las mismas que han exacerbado las crisis que estos objetivos pretenden resolver. Estas políticas incluyen el recorte de los gastos del gobierno, la privatización de los servicios básicos, la liberalización del comercio y la producción principalmente para el sector exportador. Sin embargo, las metas e indicadores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio promueven prioridades neoliberales en las políticas de desarrollo utilizando el lenguaje de los derechos humanos. Estos objetivos buscan "Erradicar la pobreza extrema y el hambre" (Objetivo 1), basado en la idea errónea de que es posible eliminar la pobreza a través del crecimiento de la economía a nivel nacional (PNB) y suponen que las privatizaciones de servicios representan una estrategia y no un obstáculo para el desarrollo económico.
De la misma manera, los Objetivos de Desarrollo del Milenio utilizan los estándares del Banco Mundial de un ingreso diario de $1 dólar para indicar la pobreza extrema. Esta medida de pobreza basada en el ingreso oculta la experiencia de millones de personas para quienes la pobreza no depende principalmente del ingreso, sino de su aislamiento de modelos sostenibles de consumo y producción. Por ejemplo, las Mujeres Indígenas afirman que su pobreza y riqueza depnden principalmente del acceso y el control de sus recursos naturales y del conocimiento tradicional que representan el fundamento de las culturas indígenas y de su forma de vida. En las comunidades indígenas, los derechos humanos (es decir, el reconocimiento por parte de los gobiernos de los derechos indígenas sobre el territorio, los recursos naturales y el conocimiento tradicional) representan el elemento central para eliminar la pobreza.
Desafortunadamente ni los Objetivos de Desarrollo del Milenio ni el informe del Secretario General reconocen que la pobreza depende de las violaciones a los derechos humanos (como el derecho a un adecuado estándar de vida indicado en el Artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el derecho a la libertad de discriminación mencionado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (ICERD por sus siglas en inglás), la CEDAW, y la Declaración de Durban entre otros y el Derecho al Desarrollo indicado en el Artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo). En realidad, los Objetivos de Desarrollo del Milenio no reconocen la vivienda, los servicios de salud y el acceso a la comida y al agua como derechos no negociables y universales, sino como necesidades que deben ser satisfechas. Por lo tanto, los pobres no son vistos como actores autónomos que demandan que los gobiernos cumplan con sus obligaciones legales, sino más bien como un "grupo" pasivo para la formulación de políticas. El desarrollo sostenible, el cual depende de una amplia participación civil, de la justicia social, y de un cambio fundamental en el balance de poder, queda relegado a un segundo plano ya que los Objetivos de Desarrollo del Milenio no contemplan el marco de los derechos humanos.
MADRE, junto a una red internacional de organizaciones de mujeres promueve una perspectiva basada en los derechos humanos para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio que va más allí del mejoramiento de los indicadores estadísticos y se centra en las causas de las violaciones de los derechos humanos y en transformar las condiciones que dan lugar a los abusos de estos derechos humanos. En definitiva, el "deseo de libertad" no sólo es un fin en sí mismo, sino una condición necesaria para alcanzar una "libertad más amplia" como lo indica la Carta del sistema de las Naciones Unidas.
Recomendaciones
- En relación a asegurar una perspectiva basada en los Derechos Humanos para la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: el principio de no retroactividad exige que los compromisos asumidos por los Estados en la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio no constituyan un retroceso con respecto de las obligaciones internacionales contraídas anteriormente. MADRE insta a que los Miembros Estados garanticen que el documento final de la Cumbre del Milenio relacione claramente los Objetivos de Desarrollo del Milenio a los instrumentos internacionales reflejando y reforzando los compromisos asumidos en la Plataforma de Acción de Beijing, la Plataforma de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, la CEDAW y la Resolución 1325 adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Declaración de Durban.
- En relación a garantizar la igualdad entre los géneros y los derechos humanos de las mujeres: la visión y las estrategias presentadas por el Secretario General pueden ser alcanzadas sólo si el conjunto de los derechos humanos de las mujeres son garantizados en el proceso de lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio. MADRE insta a los Estados Miembros a que garanticen que la Cumbre en Septiembre respalde acciones que reflejen la indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos, la seguridad humana y los procesos de desarrollo.
- En relación al financiamiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: El Secretario General enfatizó correctamente la necesidad de promover la asistencia oficial para el desarrollo (ODA, por sus siglas en inglés) y asegurar que los países desarrollados contribuyen al menos con un 0.7% de su PNB en programas de desarrollo. MADRE recomienda una reasignación a nivel global de los fondos que los países en desarrollo destinan anualmente al pago de los intereses de la deuda externa. En la región más pobre del mundo, Africa Sub Sahariana, los $15 mil millones de dólares que los gobiernos gastan en el pago de la deuda es cuatro veces más que el presupuesto destinado en los servicios de salud y educación. Considerando esta desigualdad, el "alivio de la deuda" es simplemente insuficiente. MADRE demanda la cancelación de la deuda en un 100% y una redefinición de la "deuda sostenible" a largo plazo en pos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
- En relación a promover la participación de la sociedad civil: el progreso significativo en términos de desarrollo y derechos humanos requiere la participación efectiva de una sociedad civil empoderada. MADRE hace un llamado por la participación efectiva de la sociedad civil en la Cumbre de Septiembre y en otras instancias del sistema de las Naciones Unidas.

