MADRE: Reclamando por los Derechos Humanos de las Mujeres y sus Familias en todo el mundo

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La Crisis de Derechos Humanos en Palestina

La posición de MADRE

Desde Septiembre del 2000, la población Palestina ha estado luchando la segunda insurección nacional (Intifada) en un intento por ponerle fin a los 38 años de la ocupación Israelí en Cisjordania y la franja de Gaza. En respuesta, las fuerzas israelíes han bombardeado barrios Palestinos con helicópteros de guerra proporcionados por los Estados Unidos y han destruído hogares, escuelas, hospitales, rutas e infrastructuras para el servicio de agua, servicios sanitarios y electricidad. Cerca de 3.500 palestinos, incluyendo 650 niñas y niños, han sido asesinados por las fuerzas israelíes. Las amplias restricciones en términos de movilidad impiden que la población Palestina pueda llegar a sus trabajos, escuelas, clínicas de salud y lugares de culto. Esta política de "apartheid" ha provocado que las tasas de pobreza se incrementen hasta un 300%, lo que amenaza el acceso de la población a alimentos, agua y cuidados médicos de emergencia.

Las mujeres Israelíes y sus familias han sufrido el incremento de ataques terroristas en manos de los militantes palestinos. Desde el año 2000, más de 700 civiles Israelíes, incluyendo más de 100 niñas y niños han sido asesinados a causa de bombardeos indiscriminados en buses, supermercados, restaurantes y otros lugares p�blicos.

En el campo de refugiados Deheisheh, donde trabaja MADRE, los soldados han disparado a niñas y niños, han confinado a familias en sus hogares sin alimentos o agua durante varios días seguidos y han impedido la llegada de ambulancias para asistir a la población herida y enferma. Las y los niños del campo de refugiados muestran signos de trauma psicológico y las tasas de desnutrición se han triplicado. Las violaciones a los derechos humanos básicos de la población palestina cometidas por Israel crean una dificultad particular para las mujeres palestinas, quienes como cuidadoras principales dentro de la sociedad, luchan para proporcionar alimentos, viviendas, servicios de salud y asesoramiento psicológico a las familias traumatizadas por la violencia militar, la pobreza extrema y la constante inseguridad.

¿Es una antigua rivalidad religiosa?

Tanto los líderes israelíes como palestinos han intentado mobilizar a la población en base a la identidad étnica y religiosa. Pero la crisis es fundamentalmente política, como consecuencia de la disputa sobre quién controla y reside en ese territorio. Las ideas erróneas sobre la naturaleza del conflicto Israelí-Palestino muchas veces surgen a partir de que los voceros Israelíes asocian sionismo (Nacionalismo Israelí) con la identidad judía. Los líderes Israelíes, por ejemplo, constantemente indican estar actuando "en nombre de la Población Judía." Pero el sionismo es una ideología política, mientras que el judaísmo es una religión y una práctica cultural. No todos los judíos son sionistas y no todos los sionistas son judíos. Generalmente la historia del conflicto es contada como una historia sobre la necesidad de los judíos por un lugar de refugio durante el genocidio Nazi o como un recuento de la agresión israelí y el desplazamiento de la población palestina. El reconocer una historia o la otra ha dominado nuestra comprensión del conflicto, de tal forma que para dale validez a una historia debemos rechazar la otra. Pero para desafiar efectivamente todas las ideologías y las condiciones de opresión, debemos poder contar la persecución particular del desplazamiento de los Arabes Palestinos y los Judíos Europeos, y contar cada una de las historias en sus propios términos y aprender a articular una relación entre las mismas.

Los Estados Unidos como un obstaculo para la paz

Desde la Segunda Guerra Mundial, la política de los Estados Unidos en el Medio Oriente se ha concentrado en asegurar su acceso a las reservas de petróleo de la región - la más rica en todo el mundo. Incluso antes del 11 de Septiembre, esta pol�tica fue considerada una cuestión de seguridad nacional ya que la economía y el ejército de los Estados Unidos depende de la circulación del petróleo barato. En 1967, tras probar sus capacidades militares yendo a la guerra contra tres ejércitos árabes simultáneamente, Israel se convirtió en el designado "protector" de los intereses de los Estados Unidos en el Medio Oriente. Desde entonce los Estados Unidos han sido el principal defensor de la ocupación Israelí, proporcionando armas, fondos y apoyo diplomático para mantener la política en la región. Israel recibe cerca del 40% del presupuesto anual de la ayuda internacional de los Estados Unidos ($3 mil millones). Si bien, Israel representa sólo un 0.1% de la población del mundo. Los Estados Unidos han usado su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para rechazar cerca de la mitad de las resoluciones que condenan a Israel por los abusos a los derechos humanos y las violaciones al Derecho Internacional. Sólo durante el primer gobierno de Bush, los Estados Unidos utilizaron siete veces su poder de veto.

De hecho, George Bush se ha mostrado como el presidente estadounidense que más apoya las políticas de Israel. Durante el 2004, Bush apoyó el plan del Primer Ministro Israelí Ariel Sharon para ocupar gran parte de Cisjordania, violando la Carta de la Naciones Unidas que prohibe la adquisición de territorios mediante el uso de la fuerza. Bush también rechazó el derecho de los refugiados palestinos a regresar a lo que actualmente se conoce como Israel (indicado en la Resolución 194 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas) y aceptó los asentamientos israelíes en Cisjordania, algo que previos gobiernos estadounidenses habían caracterizado como "un obstáculo para la paz." La política de Bush representa una seria violación a las Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que insta a Israel a terminar con la ocupación de los territorios palestinos a cambio de la garantía de seguridad de sus vecinos. Por mucho tiempo estas resoluciones han sido consideradas la esperanza por una salida pacífica al conflicto.

El Camino hacia la Paz

El apoyo incondicional a la ocupación israelí por parte de Bush ha provocado abusos a los derechos humanos en nombre de la lucha contra el terrorismo. El gobierno de Israel es de hecho responsable de proteger a sus ciudadanos de los ataques perpetrados por los militantes palestinos. Varios sectores israelíes progresistas indican que la manera más efectiva de mejorar la seguridad para sus familias es terminar con la ocupación, que es el principal reclamo de los palestinos. Como ya lo ha demostrado la "Guerra contra el Terrorismo", no existe una solución militar al terrorismo. De hecho, la represión por parte de las fuerzas militares israelíes ha provocado más pena, rabia y amargura entre la población palestina, generando solamente un clima de desesperanza y desesperación que origina el apoyo al extremismo.

Asimismo, los ataques palestinos contra civiles israelíes contribuye a que en Israel se apoyen los ataques del ejército contra las familias palestinas. La violencia se autoreproduce, fortaleciendo las fuerzas más reaccionarias de cada sociedad. De hecho, los fundamentalistas religiosos y los demagogos de derecha, tanto israelíes como palestinos, poseen un interés especial en el conflicto actual. Cada nuevo caso de muerte fortalece la capacidad que poseen estos grupos para mobilizar a la población en base al miedo y al odio.

Mientras tanto, sectores progresistas Palestinos e israelíes se enfrentan a un desafío común: demostrar que las necesidades básicas de la gente (en términos materiales, sociales y espirituales) son mejor atendidas si se basan en los derechos humanos y los procesos democráticos en lugar de en los fundamentalismos religiosos o el nacionalismo extremo. Estos sectores entienden que las negociaciones representan la única alternativa posible a la violencia. Pero no todas las negociaciones pueden generar una paz duradera. Luego de la muerte del líder palestino Yasser Arafat y la elección de Mahmoud Abbas como presidente de Palestina en Enero del 2005, el gobierno de Bush intentó revivir las negociaciones que, como los Acuerdos de Oslo de los noventa, priorizan los intereses de los Estados Unidos e Israel a expensas de los derechos humanos de la población Palestina. Sólo las negociaciones basadas en el Derecho Internacional y los principios de Derechos Humanos poseen el potencial para la paz lo que requiere m�s que la terminación formal de la ocupación. La paz verdadera incluirá justicia y seguridad para las mujeres palestinas e israelíes y sus familias y requerirá una reorientación de ambas sociedades sobre la base de los derechos humanos y la igualdad.

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