Derechos Sexuales
La posición de MADRE
MADRE considera que los derechos sexuales (incluyendo el derecho de ejercer y expresar la sexualidad de manera libre y segura; el derecho a ser protegido/a de la violencia sexual y discriminación; el derecho a tomar decisiones autónomas sobre el propio cuerpo; tener acceso a la información y los servicios necesarios para la salud sexual; y el derecho a experimentar la sexualidad placenteramente) son derechos humanos. La sexualidad es esencial para la identidad, las relaciones sociales y personales, y para la salud fisica y mental. Los derechos sexuales están intrínsicamente relacionados a los derechos económicos, sociales y políticos: cuando uno de ellos es violentado, los demás también se ven afectados.
Los Derechos Sexuales tienen una base sólida en el Derecho Internacional. La Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención sobre los Derechos del Ni�o implícitamente protegen los derechos sexuales al garantizar el derecho a la libertad personal, a la salud, a la no discriminación, a la igualdad de oportunidades y a la protección frente a actos de violencia. Aunque la oposición de diversos países (incluyendo a los Estados Unidos) ha frustrado la aprobación de resoluciones que tienen que ver directamente con los derechos sexuales, estos derechos están siendo aceptados cada vez más como un componente de los derechos humanos en el ámbito internacional.
En su comentario general N 14, el Comitó confirmó que los derechos a la salud sexual, libertad sexual y educación sexual están protegidos por el Artículo 12 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. El Comitá tambián ha especificado que, debido a que es una amenaza a la salud, la discriminación basada en la orientación sexual de una persona es una violación a sus derechos. En 1994, el Comitá para los Derechos Humanos de la ONU ordenó que la Convención sobre los Derechos Políticos y Civiles tambián prohibiera la discriminación basada en la orientación sexual (Toonen vs. Australia). Otros derechos sexuales, incluyendo los derechos de las mujeres a controlar los terminus bajo los cuales se mantienen en relaciones sexuales y estar protegidas de la violencia sexual y la discriminación han sido aun más documentadas en los instrumentos como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En 2004, el Relator especial para el derecho a la salud de las Naciones Unidas influenció el consenso internacional en aumento sobre los derechos sexuales cuando escribió, "el correcto entendimiento de los principios de los derechos humanos fundamentales, así como el de las existentes normas de los derechos humanos, lleva ineluctablemente al reconocimiento de los derechos sexuales como derechos humanos" (E/CN.4.2004/49 párrafo 54).
Desgraciadamente, los gobiernos en todo el mundo no cumplen con su responsabilidad de proteger los derechos sexuales. Públicamente temas que tienen que ver con la sexualidad están siendo encubiertos por un sistema de negación, vergüenza y desaprobación. En consecuencia:
- Es difícil para la gente tener acceso a información correcta sobre salud sexual, incluyendo información sobre enfermedades de trasmisión sexual como el VIH/SIDA;
- Es común el que la gente dude en reportar y buscar justicia en casos de violencia sexual;
- La discriminación que se da en base a la preferencia sexual y a la identidad de género es creciente;
- Son evidentes los casos de discriminación basados en preferencias sexuales y la identidad de género;
- Las violaciones a los derechos sexuales son oficialmente permitidas.
Los derechos sexuales de las mujeres, de la gente joven, los homosexuals, las lesbianas, las personas bisexuales y transexuales son especialmente vulnerables, y como lo demuestra el reciente asesinato de Fannyann Eddy, activista por los derechos de las lesbianas en Sierra Leona, aquellas personas luchando por los derechos sexuales se encuentran en situaciones de riesgo.
En muchos casos, las instituciones políticas, económicas y militares más poderosas del mundo violan los derechos sexuales no sólo por descuido sino también deliberadamente. En Noviembre del 2004, once estados de los Estados Unidos prohibieron el matrimonio entre personas de un mismo sexo y ocho de estos estados también prohibieron cualquier reconocimiento legal o beneficios para las uniones de parejas homosexuales. En más de 80 países, los gobiernos han declarado que el sexo consentido entre dos personas del mismo sexo es ilegal; restricciones al sexo antes del matrimonio o fuera del matrimonio entre parejas heterosexuales están siendo cada vez más estrictas. En el Sur Global, las demandas del Fondo Monetario Internacional de privatizar y no regular la salud pública están violando los derechos sexuales al convertir a los servicios esenciales de salud en mercancías.
El poder que las violaciones masivas tienen para abusar brutalmente de los individuos y a la vez atacar las bases sociales de la comunidad hace de éstas un arma de guerra especialmente destructiva. Junto al embarazo forzado11, la violación es usada como estrategia para erradicar comunidades enteras. Luego de las revelaciones de violaciones masivas en la antigua Yugoslavia, y del uso de la violación sexual como arma de guerra en el golpe de estado haitiano a comienzos de los noventa, organizaciones de mujeres, incluyendo MADRE, se unieron para presionar a la Organización de Estados Americanos y a las Naciones Unidas para reconocer a la violación sexual no como un crimen "privado" contra el honor o la decencia, sino como una forma de tortura y un crimen de guerra. Como Linda Burnham señaló recientemente, la política de la armada norteamericana de desnudar a los presos iraquíes forzándolos a adoptar poses sexuales demuestra una vez más las complejas relaciones que unen al poder militar, la dominación sexual, el machismo, el sexismo, el racismo y la homofobia. Pero el silencio, la vergüenza y la ignorancia que aun envuelven a la violencia sexual hacen de los crímenes de guerra sexuales los crímenes más difíciles de procesar, como evidencian los archivos del Tribunal Criminal Internacional para el caso de Ruanda.
El actual crecimiento de los fundamentalismos religiosos, cuyas interpretaciones misóginas de los textos religiosos son usadas para promover agendas políticas reaccionarias, representa una gran amenaza para los derechos sexuales. Los Estados Unidos, guiado por el fundamentalismo cristiano del gobierno de Bush, ha dirigido una campaña para limitar la transmisión de información esencial sobre y servicios relacionados con el sexo y la sexualidad. Bush ha declarado su apoyo a una enmienda constitucional para legalizar la discriminación contra homosexuales y lesbianas y ha dejado claro su deseo de nombrar jueces que están en contra del aborto en la Corte Suprema. A nivel internacional el gobierno de Bush ha desautorizado leyes internacionales que protegen lo derechos sexuales, al, por ejemplo, promover programas de abstinencia sexual que están motivados ideológicamente en respuesta al problema del SIDA, en lugar de promover el "sexo seguro". En África, el Medio Oriente y Asia, gobiernos musulmanes fundamentalistas están promoviendo interpretaciones de la Ley Sharia2, bajo las cuales la gente es sentenciada a muerte por crímenes tales como tener sexo consensual con una persona del mismo sexo, sexo antes del matrimonio o relaciones extramatrimoniales.
Cuando los derechos sexuales son considerados en las agendas políticas, los gobiernos fundamentalistas forman alianzas con el Vaticano y la derecha cristiana, que de pronto afirman el "respeto por las diferencias culturales" como excusa para no cumplir con los estándares internacionales con respecto a los derechos humanos. Sin embargo, los derechos humanos no son occidentales ni un concepto relacionado con una cultura, como grupos como Women Living Under Muslim Law dejan en claro. Además, la idea de que cualquier cultura posee una serie de valores y tradiciones homogéneas es falsa. MADRE reconoce que todas las personas tienen el derecho de ser protegidas por el Derecho Internacional ya sea que tengan que enfrentarse a clérigos musulmanes en Irán o a presidentes fundamentalistas cristianos en los Estados Unidos.
Notas
1"El embarazo forzado ocurre cuando el aborto luego de una violación es negado legalmente, obstruido en la práctica o no es aceptable por las mujeres mismas debido a causas culturales o religiosas". (Advancing Reproductive Rights Beyond Cairo and Beijing, Rebecca J. Cook y Mahoud F. Fathalla). En tiempos de guerra, los embarazos forzados son usados para debilitar y castigar a un grupo específico forzando a las mujeres a tener los/as hijos/as del su opresor.
2La Ley Sharia es un código religioso basado en el Koran. Muchos musulmanes la consideran como una guía moral y personal (de la misma manera que muchos cristianos consideran consideran a los 10 Mandamientos). Pero en algunos países, la ley ha sido utilizada como base para el sistema legal estatal.

