Los desafíos que los jóvenes enfrentamos después de Durban
Mónica Alemán Cunningham 1
El proceso de Durban contribuyó a la conformación de una red de hombres y mujeres jóvenes del mundo afectados por el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia, de una forma determinante para nuestro futuro.
Además de hacer visible nuestras situaciones y luchas, nuestras voces pudieron unirse rompiendo barreras y fronteras; transformándonos en actores conscientes de que sólo a través de nuestra participación sistemática, enérgica, concreta, comprometida y concertada desde los niveles locales y comunitarios hasta el nivel internacional, podremos promover los cambios necesarios para alcanzar un mundo con equidad.
En el camino hacia Durban aprendimos a compartir una visión inclusiva e incluyente del mundo. Partió de reconecer nuestras propias realidades y diferencias, identificar nuestras propia potencialidades, y a partir de ellas, comenzar a generar capacidades para re-crear y articular nuestras propias propuestas.
Nuestra participación privilegiada en el proceso de Durban ha sido producto del trabajo y la lucha cotidiana de millones de jóvenes en comunidades, barrios, ciudades, centros de educación, calles, centros laborales en todo el mundo, que aún tienen esperanzas en los compromisos de estas instancias internacionales. La tenacidad, disposición de trabajo y lucha de esos jóvenes, ha contribuido con propuestas, acciones y ejemplos para que nosotros, continuemos promoviendo políticas globales que permitan alcanzar la equidad y la paz, en un marco de relaciones interétnicas de convivencia y respeto.
Los jóvenes de los puerblos indígenas y comunidades étnicas hemos asumido después de Durban, que debemos integrarnos plenamente a los espacios de toma de decisiones y los procesos de autogestión y autogobierno que nuestros pueblos impulsan. Hemos entendido que es fundamental continuar sentando las bases para contar con procedimientos y mecanismos que aseguren el respeto y desarrollo de las propias instituciones de nuestros pueblos.
De forma similar consideramos fundamental, que se continúen concertando procedimientos que relacionen de forma sistemática y respetuosa esas instituciones locales, con las instancias nacionales e internacionales, en el marco del ejercicio del derecho de la libre determinación de los pueblos.2
La percepción de exclusión social que nuestros pueblos y comunidades enfrentan, no sólo son el resultado de carencias económicas. En las Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua,3 diversos estudios destacan elementos tales como tenencia de la tierra, el estado de "tranquilidad" y "ser tomados en cuenta", como factores indispensables para vivir bien. Contar con un "pedazo de tierra para sembrar", acceso a educación, salud, agua limpia y caminos, se constituyen en elementos fundamentales para la sobre vivencia de las familias y comunidades.4
En ese contexto, los jóvenes enfrentamos el desafío de promover propuestas económicas que no sólo contribuyan a la reducción de la pobreza, sino que desde un enfoque más integral den solución a la exclusión social y el racismo. Creemos que el trabajo que nuestros pueblos y comunidades realizan de forma cotidiana, especialmente las mujeres, debe ser valorado. El crecimiento económico debe contar con componentes que aseguren la protección social, la productividad y el uso racional de los recursos naturales, de forma que contribuyan a la estabilidad de nuestros países y reduzcan la desarticulación de las redes sociales comunitarias.5
Los jóvenes hemos sostenido que la educación se constituye en la base central para desarrollar el potencial de cada ser humano, fortaleciendo nuestras identidades y generando en nuestras comunidades la motivación para lograr el máximo potencial de desarrollo humano. Propugnamos por el acceso a la educación de alta calidad en todos los niveles, que comprenda la formación de las personas y los pueblos en posesión de su cultura, pero también con capacidad suficiente para convivir en un mundo en constant cambio y desarrollo. La educación integral que planteamos debe contribuir a la afirmación cultural de cada persona como elemento básico para el intercambio y diálogo entre culturas. Los jóvenes consideramos que el proceso de DURBAN está dándose en un medio cultural, que está sirviendo de instrumento de cambio de la misma cultura por la naturaleza participativa que el proceso ha tenido. No obstante, estamo conscientes que las relaciones de interculturalidad que demandamos requieren de cambios globales y no pueden sustentarse en voluntades particulares. Se requiere la voluntad política, de las instancias nacionales e internacionales de comprometerse en un proceso de largo plazo con recursos materiales y financieros acompañado de cambios de actitud para construirlas.
Los jóvenes hemos visto la oportunidad de DURBAN propicia para establecer un nuevo tipo de diálogo basado en la participación plena de todos los actores de la sociedad en un marco de valoración, aceptación y respeto por los demás. La experiencia sin embargo, indica que el camino aún es largo y difícil. Creemos que la riqueza parte de la reconstrucción de los tejidos sociales basados en nuestros propios sistemas de generación y recreación de conocimientos, los propios actores locales además de afirmar su "autogobernancia"6 , incidirán sobre poderes propios y externos nacionales e internacionales en la toma de decisiones técnicas, políticas y económicas para constriur una cultura de convivencia y respeto mutuo.
Los jóvenes en las Américas en este contexto solicitamos el establecimiento de una Secretaria global de la juventud como parte intrínsica de la Unidad Anti-Discriminación, para así efectivizar el funcionamiento de la red global y a su vez fortalecer sus espacios regionales y la promoción de proyectos nacionales, al igual que el apoyo incondicional a la realización de la Cumbre Mundial de la Juventud a celebrarse en la región de Asia Pacifica en el 2003.
Nuestro proceso ha iniciado en las Américas, y una vez mas hemos tirado nuestros anzuelos y nos hemos lanzado a este barco de la implementación de nuestro Plan de Acción en todos los niveles.
Notas
1 Presentado ante la Comisión de Derechos Humanos en la ONU. Ginebra, 21de marzo, 2002.
2 La libre determinación, entendida como las posibilidades de gestión autónoma de sus territorios en el uso y manejo de sus recursos naturales y sus propias instituciones que fortalecen las capacidades de auto-gobernabilidad, mediante mecanismos como procesos participativos, garantía y seguridad en la tenencia de territorios, fortalecimiento de sus autoridades y sistemas de salud y poder local.
3 IEPA-URACCAN. Estudio sobre Calidad de vida en comunidades rurales del sector minero. 2001
4 Ver González M.L. 2000; IEPA-URACCAN, 2001.
5 De acuerdo a la CEPAL, las actividades económicas de Centroamérica en los últimos 10 años han sido la maquila, las remesas de los migrantes (la mayoría de jóvenes) y el turismo de enclave. Todas estas actividades contribuyen a desarticular las redes sociales de las comunidades. De la misma forma, la misma CEPAL destaca que los pobres en la Región trabajan, el problema que es que ese trabajo no es realmente remunerado. Por lo tanto, las propuestas económicas deben de contribuir a romper con el ciclo de la descapitalización, que es los casos nuestros son los seres humanos, los jóvenes y las mujeres.
6 Il Jornada de los Pueblos Indígenas de Centroamérica y Panamá. El Salvador. 1999.

