MADRE: Reclamando por los Derechos Humanos de las Mujeres y sus Familias en todo el mundo

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La globalización del hambre

En principio, los números parecen no tener explicación. El mundo produce más alimentos que nunca — suficientes para alimentar dos veces a la población mundial. Sin embargo, más gente que nunca sufre de hambre y su número va en aumento. Hoy en día 854 millones de personas, muchas de ellas mujeres y niñas, padecen crónicamente de hambre, por encima de los 800 millones existentes en 1996. Otra paradoja: la mayoría de la gente que padece hambre en el mundo vive en áreas rurales, donde se cultivan casi todos los alimentos.

El 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación, es un buen momento para esforzarse y comprender el acertijo del hambre mundial. La raíz del problema es la distribución desigual de los recursos necesarios tanto para cultivar como para comprar alimentos (también conocido como pobreza). El Día Mundial de la Alimentación es igualmente una buena ocasión para acusar a uno de los principales culpables de la crisis: la agricultura industrial, el mismo modelo consagrado en la propuesta de Ley Agrícola que está actualmente en el Senado de los Estados Unidos.

La propuesta de Ley Agrícola ha tenido implicaciones para los agricultores y los sistemas de alimentación en todo el mundo. Esto está planteando perpetuar el proceso por el cual las industrias agrícolas subsidiadas fuertemente por los Estados Unidos sobre producen granos que son objetos de dumping en los países pobres, llevando a la quiebra a los agricultores locales, quienes no pueden competir con los precios subsidiados. Hemos comenzado a conocer en parte acerca de la terrible situación de estos agricultores, pero poca gente sabe que la mayoría son mujeres. De hecho, las mujeres producen la mayoría de los alimentos del mundo. Ellas lo hacen en pequeños terrenos, trabajando duro para alimentar a sus familias y generar suficientes insumos para cosas como las matrículas de las escuelas y el calzado para las niñas y niños.

Las Agroindustrias de Estados Unidos: devorando tierras y ganados

Al visitar las páginas web de corporaciones tales como Cargill y Archer Daniels Midland, que juntas controlan el 65 por ciento del comercio mundial de granos, leerás que su misión es "alimentar al mundo en crecimiento". La realidad es completamente diferente. La agricultura de escala es parte de un gran modelo económico corporativo que prioriza generar ganancias sobre todo lo demás, incluso sobre el derecho básico a la alimentación. En todo el mundo las agroindustrias llevan a la quiebra y desplazan a los pequeños agricultores, y alientan a los agricultores a cultivar productos de exportación en lugar de alimentos básicos.

No hace tanto tiempo muchos de los insumos agrícolas provenían de los agricultores mismos. Las semillas eran guardadas de la última cosecha y los fertilizantes eran reciclados de los desechos de animales y plantas. Los agricultores encontraron formas innovadoras de controlar las pestes aprovechando la biodiversidad local, a través de cultivar plantas que repelen insectos junto a los cultivos de alimentos. Mientras estas técnicas pueden producir suficientes alimentos para alimentar al mundo y sostener sus ecosistemas, no generan un beneficio para las agroindustrias. Este es la causa por la cual las corporaciones desarrollaron semillas modificadas genéticamente, fertilizantes químicos y pesticidas sintéticos.

Estos insumos a la vez son caros para los agricultores y muy dañinos para el sistema natural del cual depende la agricultura sustentable y, en última instancia, la vida. Mientras los costos de la agricultura se han elevado, los ingresos de los agricultores han descendido debido a las reglas del comercio que favorecen a las agroindustrias de gran escala por sobre los pequeños agricultores. Por ejemplo, el Acuerdo sobre la Agricultura de la Organización Mundial del Comercio prohíbe a los gobiernos en el Sur Global proveer de semillas de bajo costo y otros insumos agrícolas a los agricultores, convirtiendolos en un mercado para las agroindustrias internacionales.

En los últimos 50 años, como muchas de las tierras de cultivo del mundo se han ido concentrando en unas pocas manos, millones de personas han sido forzadas a abandonar sus hogares rurales. De hecho, por primera vez este año el número de personas que viven en ciudades en todo el mundo excedió el número de los que viven en áreas rurales. La mayoría de esta población urbana en alza se debe a la migración rural.

Cultivos comerciales y cambio climático

Las mismas prácticas que han devastado a las mujeres agricultoras y sus comunidades en todo el mundo han contribuido a la destrucción medioambiental que impacta en todos nosotros.

La agricultura de exportación es uno de los principales elementos que contribuyen al calentamiento global debido a que requiere grandes cantidades de petróleo: se utilizan 100 galones de petróleo para cultivar sólo un acre de cereal en los Estados Unidos. También requiere una infraestructura de transporte masivo global, incluyendo puertos, ferrocarriles, tuberías para combustible y autopistas, frecuentemente construidas a expensas de las poblaciones locales y de los ecosistemas. En muchos lugares, el 40 por ciento del tráfico de mercancías consiste en transportar alimentos largas distancias. Hoy en día, alimentos que podrían ser cultivados localmente son embarcados, transportados o cargados en avión atravesando la mitad del plantea.

Las reglas de comercio han tergiversado de tal forma los mercados agrícolas que, en casi cualquier lugar adonde uno vaya, los alimentos provenientes del otro lado del mundo cuestan menos que aquellos cultivados localmente. Muchas personas de Kenya compran mantequilla alemana, mientras que aquellos de la Gran Manzana compran manzanas de Chile. En los Estados Unidos, la distancia promedio del transporte de los alimentos es de 1.300 millas desde su lugar de cultivo hasta la mesa donde serán consumidos. El sistema genera tal derroche que muchos países importan los mismos alimentos que exportan. Por ejemplo, en el último año los Estados Unidos exportó- e importó - 900.000 toneladas de carne.

Afirmando el Derecho a la Alimentación

La buena noticia es que nuestro sistema de alimentación global quizás esté al borde de una gran transición. Aunque las agroindustrias tienen un control sin precedentes sobre los cultivos y suministros de alimentos en todo el mundo, las realidades del cambio climático, el agotamiento de los recursos y el sufrimiento humano causado por la agricultura industrializada han llevado a que cada vez más gente comience a reflexionar acerca de las relaciones entre la alimentación, el medioambiente y la justicia social. En todo el mundo las demandas de soberanía alimentaría — el derecho de las personas a controlar sus propios sistemas de alimentos — están creciendo todo el tiempo. Incluso en los Estados Unidos, donde la mayoría de la gente piensa en la agricultura como una actividad extraña y remota, más y más personas están tomando conciencia de que si comes, estás involucrado en la agricultura.

Este año el tema del Día Mundial de la Alimentación es el derecho a la alimentación. Asegurar este derecho humano básico para todas las personas, incluyendo a las generaciones futuras, requerirá cambios fundamentales en la forma de utilizar los recursos naturales de la Tierra para cultivar y distribuir alimentos. Al enfrentarnos a temperaturas elevadas y al declive de suministros de energía barata, el cambio vendrá por necesidad. Depende de nosotros — trabajando en conjunto con los agricultores de pequeña escala en todo el mundo — demandar un cambio para mejor.

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