MADRE: Reclamando por los Derechos Humanos de las Mujeres y sus Familias en todo el mundo

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MADRE se une a los Inmigrantes en el llamado a la Justicia

1 de Mayo, 2006

MADRE, una organización internacional de mujeres pro derechos humanos, se une al llamado de "Un Día sin Inmigrantes". Este lunes 1 de mayo, el día afirmando los derechos de los trabajadores a nivel internacional, un movimiento renovado de los derechos de los inmigrantes en los Estados Unidos ha convocado a una huelga económica a nivel nacional. Una amplia coalición de organizaciones de inmigrantes, de justicia social, de trabajo, religiosas y organizaciones de derechos humanos y civiles, están pidiendo que la gente apoye la huelga y no vayan a trabajar ni compren ni vendan nada.

La huelga es la actividad más reciente entre la serie de actividades con el objetivo de lograr justicia para los inmigrantes. Los inmigrantes indocumentados en particular han sido alienados al margen de la sociedad estadounidense a través de la criminalización y la violencia. Ahora, estas familias y comunidades están luchando orgullosamente por sus derechos. Miles de millones han salido a las calles, demandando pacíficamente: una legislación legitima y la oportunidad de obtener la ciudadanía (incluyendo la amnistía para los "ilegales"); medidas de reunificación de familias, oportunidades para ejercitar sus derechos civiles y responsabilidades; los derechos humanos y protecciones para los trabajadores; y el fin de los ataques contra las familias y comunidades de los inmigrantes.

Estas demandas han ampliado el debate sobre inmigración en el Congreso desde un concurso estrecho entre los políticos, lo que promueven el interés corporativo (los que piden "trabajadores temporales") y los que promueven el racismo y la xenofobia (los que piden un muro). Los políticos de ambos lados, incluyendo a George Bush, quieren mantener un número amplio de inmigrantes ilegales dentro de los Estados Unidos. Estos hombres, mujeres, niñas y niños inmigrantes son la fuerza laboral más explotada del país que automáticamente no pueden demandar ninguno de sus derechos ni protecciones laborales. Además, la opción de deportar a la gente en masa (preservado en la propuesta de "trabajadores temporales") le permite al gobierno simplemente deshacerse de ciertos sectores de la población de trabajadores si les empiezan a hacer daño a las ganancias. Esto es lo que pasí a millones de mexicanos y mexicanas cuando la escasez de trabajo a fines de la segunda guerra mundial, demostrando lo que todavía existe hoy: la política de inmigración está disfrazada como política laboral.

Luego tenemos los xenófobos en el Congreso, los que representan las voces de los grupos anti-inmigrantes en crecimiento. Vigilantes como los Minutemen celebran en público las matanzas de miles de inmigrantes en la frontera de los Estados Unidos. Irónicamente, la gente se une a estos grupos porque se sienten amenazados por las mismas políticas que estimula la inmigración en primer lugar: es decir, tratados de comercio como el NAFTA, que ha destruido la forma de vida y las oportunidades de educación de millones de personas de clase trabajadora de los Estados Unidos. Pero, en vez de organizarse contra dicha política, muchas personas culpan a los inmigrantes como si fuera la causa de sus problemas. Por supuesto este dilema alienta a los que hacen que se encuentran en las puertas de Wall Street y Washington, los cuales se benefician en detrimento de los trabajadores de ambos lados de la frontera.

De hecho, los millones de inmigrantes de América Latina en los Estados Unidos declaran, sobre todo, las limitaciones econúmicas que enfrentan las familias de inmigrantes en sus países de origen. En México, el NAFTA ha llevado a la quiebra a más de dos millones agricultores del maíz, ha destruido pequeños negocios y ha reducido los sueldos. En consecuencia, el número de mexicanos y mexicanas indocumentadas viviendo en los Estados Unidos se ha cuadruplicado desde 1994, cuando fue firmado el NAFTA. La inmigraciún masiva es siempre un síntoma de crisis. En este caso, la crisis es estimulada por las estrategias econúmicas de los Estados Unidos que empeoran la situación de pobreza y desigualdad en América Latina.

MADRE reafirma el llamado para que la política de los Estados Unidos: Respetar y defender los estándares de los derechos humanos y protecciones laborales para inmigrantes y no-inmigrantes en los Estados Unidos Apoyar el crecimiento económico sostenible y equitativo en América Latina. Reconocer la libertad de movimiento más allí de las fronteras como un derecho humano.

La oficina de MADRE estará cerrada el lunes 1 de mayo en apoyo a "Un día sin inmigrantes".

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