MADRE: Reclamando por los Derechos Humanos de las Mujeres y sus Familias en todo el mundo

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Uniendo las Manos para Combatir el Racismo:Un Desafío Global al Racismo

Basado en un reporte de Katie Miranda, joven delegada de MADRE a la WCARTraducción de Isabella Falco y Olga Puigdemont Sola

Summer 2001

En septiembre del 2001, la Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y Formas Conexas de Intolerancia (WCAR, por sus siglas en inglés) tendrá lugar en Durban, Sudáfrica. La Conferencia Mundial tiene por objetivo desarrollar acciones prácticas, medidas y estrategias para combatir y erradicar el racismo alrededor del mundo. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas están negociando un proyecto de Declaración Mundial donde se describen las manifestaciones, tanto históricas como contemporáneas, del racismo; designando quiénes son los grupos más afectados; y elaborando programas de acción para monitorear todas las expresiones de discriminación racial del pasado, del presente y del futuro.

Los Jóvenes y la Conferencia Mundial Contra

Un tercio de la población mundial—más de dos billones de personas—son menores de 25 años. Sin embargo, a los jóvenes se los margina y excluye de todos los procesos de toma de decisiones, tanto al interior de la familia como en el ámbito público. A los jóvenes se les niegan los derechos de los que disfrutan los adultos y ellos tienen desigual acceso a la educación, la protección legal y los servicios de salud. A los jóvenes de color y a las mujeres jóvenes se les discrimina por su edad tanto como por su raza y su género. Para asegurarse de que sus demandas fueran escuchadas en la Conferencia Mundial, personas jóvenes de todo el mundo (entre ellos, cinco delegados de MADRE) se reunieron para formar la Comisión de Jóvenes para la Conferencia Mundial Contra el Racismo.

Por primera vez, hay personas jóvenes que están afirmando su presencia como actores que exigen ser tomados en serio en el escenario mundial. Gracias al compromiso y el liderazgo de algunos jóvenes alrededor del mundo, los jóvenes han insistido en tener—y conseguido que se les reconozca—una voz dentro del sistema de Naciones Unidas. Una de las actrices clave en este proceso es Mónica Alemán, la Coordinadora Internacional de Promoción de MADRE. Mónica ha formado parte de MADRE desde su niñez, durante la guerra que los Estados Unidos financió en Nicaragua. Ahora ella es una líder en su propio derecho y está aportando su pasión política, su agudo entendimiento del rol de las Naciones Unidas, y su feroz compromiso con el Derecho Internacional a su trabajo por los derechos humanos de las mujeres. Mónica integra el Comité Coordinador del Foro de Mujeres Indígenas de la ONU y también el Comité Internacional de Jóvenes que se encarga de dirigir y orientar la participación de los jóvenes de todo el mundo en el proceso de la Conferencia Mundial y más allá de ella.

Los Jóvenes Delegados de MADRE en la WCAR Hablan

Katie Miranda

Estamos sentadas en un restaurante mexicano en el corazón de la ciudad nueva en Ginebra, comiendo burritos, rodeadas por los Alpes Suizos. Arturo canta acompañando a unos Mariachis. Eileen y Gabriela escuchan atentamente. Mónica revisa nuestra agenda para el día siguiente. Hemos estado todo el día trabajando en la Naciones Unidas y estamos agotadas, nos sentimos frustradas—ya nadie tiene energías para pensar esta noche en el borrador de la Declaración que se va a implementar durante la Conferencia Mundial para combatir el racismo. Myrna y Vivian, nuestras tutoras, guías y madres adoptivas a lo largo de todo este proceso, conversan en voz baja. De pronto alguien les pregunta exactamente cómo se conocieron. Y así nos revelan la historia de MADRE.

La lucha por la justicia, por la igualdad, por el derecho a vivir en una sociedad libre de discriminación tiene raíces profundas en MADRE. Más que diplomacia internacional, más que los entretejidos del sistema de las Naciones Unidas, esto es lo que he aprendido asistiendo a la Segunda Conferencia Preparatoria previa a la Conferencia Mundial Contra el Racismo. Las mujeres que fundaron esta organización, que han combatido juntas en guerras y vejaciones, las mujeres que son MADRE son la esencia misma de aquella esperanza, aquella fuerza y aquel compromiso con la igualdad, la dignidad y la justicia que nuestra delegación trajo a las Naciones Unidas en mayo. Yo me he integrado a esta familia, y para mí, esta determinación que surca océanos y continentes ha sido la parte más impresionante del proceso en el que he tenido el privilegio de participar. De los horrores de la guerra financiada por los Estados Unidos en Nicaragua ha crecido una resistencia que se manifiesta en la voluntad y el compromiso de las mujeres que le han dedicado sus vidas a MADRE. Lo que hemos contribuido y seguiremos aportando al proceso de la Conferencia Mundial Contra el Racismo va mucho más allá de nuestra participación en este tipo de eventos; es una historia y un pasado que han sembrado las semillas y extendido las raíces de una promesa. La promesa de luchar contra la injusticia y la desigualdad desde sus inicios en todas las esferas de nuestras vidas—políticamente, en el ámbito internacional; y en lo personal, al interior de nuestras comunidades. Este es el compromiso de la familia MADRE.

Eileen Mairena

Gracias a MADRE, logramos incorporar al proceso que culminará con la Conferencia Mundial los temas por los que hemos estado luchando en cada una de nuestras comunidades. Planteamos como exigencias: tener acceso a servicios de salud reproductiva y sexual, que se reconozcan los derechos de los jóvenes Indígenas, y tener acceso a una educación de calidad. Como MADRE trabaja por los derechos humanos al nivel local, nacional e internacional simultáneamente, pudimos exponer los temas de nuestras comunidades en el foro global de la conferencia y, a la vez, aplicar nuestros logros en el ámbito internacional a políticas locales, con el fin de hacer de la nuestra una mejor sociedad en todos los niveles.

Arturo Sánchez

Uno de nuestros principales objetivos, como jóvenes, es obtener el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad ante las múltiples formas de discriminación que se basan en nuestras diversas identidades. Por ejemplo, una mujer migrante que es negra y lesbiana es víctima de una muy particular forma de discriminación. Y si esa mujer es joven, sufre además otra forma de discriminación por su edad. De hecho, la juventud es una categoría política, de modo que nosotros, los jóvenes, tenemos que organizarnos para luchar por nuestros derechos.

Gabriela Rouillon

Las actividades que estamos planeando para la Conferencia Mundial son: talleres de trabajo sobre la organización de las Naciones Unidas, una gran reunión de jóvenes de distintos países para intercambiar experiencias y organizar estrategias, debates políticos sobre los temas por los que estamos luchando, y grupos de trabajo para consolidar la Declaración Internacional y Plan de Acción de los Jóvenes. Además, la delegación juvenil de MADRE está planeando una publicación en conjunto con el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas para documentar los modelos organizacionales que han usado los jóvenes para organizarse al nivel mundial, partiendo primero de los niveles locales, nacionales y regionales.

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