MADRE: Reclamando por los Derechos Humanos de las Mujeres y sus Familias en todo el mundo

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Los Acuerdos de Libre Comercio Neoliberales

Dos de los Acuerdos de Libre Comercio apoyados por los Estados Unidos: el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y el Plan Puebla-Panamá, están orientados a convertir a toda América Latina (con excepción de Cuba) en una gran zona de libre comercio en beneficio principalmente de las corporaciones estadounidenses. El ALCA busca crear una extensa zona de libre comercio a lo largo del continente Americano y el Plan Puebla-Panamá establecerá una extensa red de rutas y ferrocarriles, y desarrollará las industrias petroleras y eléctricas desde el Estado de Puebla en México hasta Panamá. Estas políticasestán basadas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994 que explica la reforma de la tierra duramente ganada en México y la baja del precio del maíz, provocando que miles de campesinos pobres e indígenas quedaran al borde de la hambruna. Para los Pueblos Indígenas en Chiapas, el estado más pobre de México, los acuerdos de libre comercio significarán un incremento de los continuos abusos contra sus derechos y recursos.

El Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)

El Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) convierte a México en un mercado cautivo al servicio del sector agrícola estadounidense creando condiciones bajo las cuales la población campesina mexicana no pueda competir con los grandes productores de maíz de los Estados Unidos. Siendo el principal acreedor y socio comercial de Mexico, los Estados Unidos exigieron terminar con los subsidios destinados a los productores agrícolas Mexicanos. Mientras tanto, los grandes productores estadounidenses de maíz (incluyendo a Cargill y Archer Daniels Midland) recibieron en el año 2002 cerca de $10 mil millones de dólares en subsidios del gobierno, una cifra diez veces mayor que el presupuesto total destinado al sector agrícola mexicano. Desde la implementación del TLCAN, el sector agrícola Mexicano perdió 1.3 millones de puestos de trabajos mientras que las exportaciones de maíz producido en los Estados Unidos a Mexico se han triplicado inundando el mercado Mexicano y provocando que los precios domésticos del maíz bajaran más del 70%. En consecuencia, la mayoría de los 15 millones de mujeres y hombres Mexicanos que dependen del maíz para sobrevivir han pasado de ser pobres sobrevivientes a ver a sus hijas e hijos pasar hambre. En Chiapas, la crisis se agudiza y ha impactado particularmente a las mujeres. Al mismo tiempo que una mayor cantidad de hombres pierden su fuente de ingresos y son forzados a emigrar en busca de puestos de trabajo, las mujeres tienen que hacerse cargo del trabajo rural de las granjas familiares y generar otra fuente de ingreso además del trabajo que realizan para mantener sus hogares y a sus familias.

La Resistencia frente al Neoliberalismo de los Pueblos Indígenas

Los Pueblos Indígenas en Chiapas han resistido la pérdida de sus hogares y sus tierras, el ataque a sus tradiciones y recursos y el empeoramiento de sus condiciones de pobreza e inseguridad provocada por las políticas económicas neoliberales. De hecho, el movimiento Zapatista eligió el 1 de Enero de 1994, día en que se firmara el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte para rebelarse y demandar reformas democráticas como punto de partida para la justicia económica y racial. El gobierno Mexicano con el apoyo de los Estados Unidos ha respondido a la resistencia de los Pueblos Indígenas con una campaña de violencia e intimidación, incluyendo el apoyo brindado a las violentas fuerzas paramilitares. Las masacres y los asesinatos perpetrados diariamente, la campaña de destrucción y terror son las estrategias preferidas en el contexto de la guerra apoyada por los Estados Unidos que es cualquier cosa menos de “baja intensidad” para aquellos afectados por ella.

La Ayuda Militar Estadounidense a México

Durante los últimos diez años, los Estados Unidos han incrementado continuamente los fondos y los entrenamientos militares destinados al ejército de México. Entre el año 1996 y el 2000, los Estados Unidos enviaron más de $141 millones de dólares en ayuda a México para entrenamientos militares, armas y equipamiento. Se espera que para el año 2004, la ayuda militar estadounidense a México alcance los $52 millones de dólares ($20 millones más de lo que México recibe como ayuda económica).

En 1994, algunos de los llamados para la persecución del movimiento Zapatista provenieron de las corporaciones estadounidenses como el Banco Chase Manhattan ya que había invertido miles de millones de dólares en México bajo el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En consecuencia, los Estados Unidos intensificaron el entrenamiento y el financiamiento para el ejército Mexicano lo que provocó cientos de masacres y el desplazamiento forzado de la población campesina. Después del 11 de Septiembre del 2001, el gobierno de Bush duplicó la ayuda militar a México como un intento por ser menos dependiente del petróleo proveniente del Medio Oriente. Se cree que algunas de las reservas de petróleo más grandes de América Latina están ubicadas debajo de las tierras de los Pueblos Indígenas en Chiapas. En consecuencia, los Pueblos Indígenas en Chiapas evidenciaron un agudo incremento de presencia militar en sus comunidades. Además, los tratados de libre comercio como el Plan Puebla-Panamá acelerarán el proceso de militarización en la región mientras que el gobierno Mexicano protege las inversiones en represas hidroeléctricas y otros proyectos de industrialización a expensas de los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Las Mujeres Indígenas

Para las Mujeres Indígenas de Chiapas la violencia militar y la falta de servicios básicos constituyen severas amenazas para su salud y al bienestar en general con consecuencias concretas para la salud mental y reproductiva de la población. Las Mujeres Indígenas y sus familias que han sido desplazadas de sus tierras por el ejército, los grupos paramilitares y las corporaciones multinacionales, se ven obligados a vivir alejados de sus hogares en comunidades rodeadas por los grupos armados. En estas comunidades hay un médico por cada 25 mil personas, un tercio de las muertes de adultos son causadas por enfermedades infecciosas curables, y el acceso a los programas de planificación familiar y métodos anticonceptivos es extremadamente limitado. Donde el ejército o los grupos paramilitares están presentes, las mujeres y jóvenes son violadas y forzadas a ejercer la prostitución y la esclavitud sexual. En Chiapas, las Mujeres Indígenas se están organizando combinando la lucha de los Pueblos Indígenas en general con la lucha por los derechos y la dignidad de la mujer dentro de sus comunidades.

Los Pueblos Indígenas

A pesar de la riqueza en recursos que poseen sus tierras, la mayoría de los Pueblos Indígenas en Chiapas viven en extrema pobreza. Debido a décadas de negligencia por parte del gobierno, políticas económicas destructivas, y la continua discriminación, los Pueblos Indígenas no poseen acceso a los servicios de salud, educación y servicios básicos como la electricidad, servicios sanitarios y agua potable. Aproximadamente el 80% de los Pueblos Indígenas en Chiapas padece de desnutrición y las tasas de mortalidad por enfermedades infecciosas superan tres veces el promedio nacional. Más de un tercio de las comunidades Indígenas viven sin electricidad y al menos el 60% sufre de la falta de acceso a servicios de agua potable. Las tasas de alfabetismo y la tasa de escolarización se ubican por debajo del promedio nacional. La tasa de analfabetismo entre las Mujeres Indígenas en Chiapas es del 80%.

Ciudad Juárez

Desde 1993, más de 400 mujeres viviendo en condiciones de pobreza en Ciudad Juárez y Chihuahua en el norte de México han sido violadas, asesinadas y desaparecidas. Las autoridades mexicanas aún no han llevado a cabo la debida investigación de los casos, ignorando los repetidos pedidos de justicia por parte de los familiares. La indiferencia de las autoridades mexicanas frente a estos crímenes implica cierta complicidad frente a la violencia contra la mujer y la falta de responsabilidad en el procesamiento de crímenes contra la población más desfavorecida.

Muchas de las mujeres que han sido abusadas y asesinadas trabajaban en varias de las 500 maquilas ubicadas en Juárez, ciudad fronteriza entre los Estados Unidos y México, al otro lado de El Paso, Texas. Muchas de las mujeres desaparecieron cuando estaban yendo o regresando del trabajo, mientras que otras han sido raptadas en sus trabajos. Desde la expansión de la maquila a principios de los años 90 impulsada por la firma del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las mujeres pobres han emigrado continuamente a Juárez en búsqueda de puestos de trabajo en las maquiladoras, donde ahora representan al menos el 70% de la mano de obra. Las compañías estadounidenses son los dueños del 80% de las maquilas en Ciudad Juárez y bajo los términos del TLCAN están exentos de implementar medidas que mejoren la seguridad y protección de las trabajadoras. Privilegiando las ganancias sobre la seguridad de las trabajadoras, las políticas neoliberales le dan permiso a las corporaciones multinacionales para ignorar las violaciones de los derechos humanos de la mujer.

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