© Laura Flanders
Una de las fortalezas de MADRE es nuestra capacidad de abordar necesidades urgentes de mujeres y familias a la vez que trabajamos hacia una visión de la justicia social a largo plazo. Para mejorar nuestra capacidad de responder a las crisis, MADRE creo un Fondo para la Ayuda a la Emergencia y en caso de Desastres. El Fondo nos permitirá actuar inmediata y efectivamente cuando tenga lugar un desastre, enviando directamente los recursos necesitados a las mujeres y familias que más necesidad tengan.
Las mujeres son generalmente las que peor lo pasan cuando ocurre algún desastre porque están sobrerrepresentadas entre los pobres y a menudo carecen de una red de seguridad. Las mujeres son, además, las principales responsables de las personas mas vulnerables a los desastres, —los niños, los ancianos y las personas enfermas o discapacitadas. Por eso es crucial que las mujeres, no sólo reciban ayuda, sino que se cuente con ellas a nivel de la comunidad en el diseño y la implementación de ayudas para catástrofes. Las experiencias de las agencias humanitarias muestran que cuando la ayuda a la emergencia es distribuida por parte de las mujeres de la comunidad, hay muchas mas probabilidades de que llegue a aquellos que realmente la necesitan.
Toda vez que las agencias humanitarias tienen un rol principal cuando ocurren desastres, las operaciones de ayuda a larga escala no suelen abordar las necesidades de las personas mas impactadas por el desastre. MADRE cree que las mujeres afectadas por el desastre tienen un claro entendimiento de la ayuda que necesitan, pero que generalmente carecen de los recursos necesarios para abordar las necesidades.
Es por eso que MADRE apoya y promociona los esfuerzos de las mujeres de la comunidad en tiempos de crisis. Trabajando directamente con las organizaciones locales de mujeres, MADRE puede movilizar los recursos rápida y efectivamente y llevar a cabo esfuerzos de manera responsable a las prioridades y perspectivas de las comunidades locales.
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Por ejemplo, en 1998, el Huracán Mitch devasto la Costa Atlántico Norte de Nicaragua. Décadas de negligencia gubernamental acabaron por sacar a ciertas comunidades Indígenas del mapa de las operaciones de ayuda. El personal de rescate no sabía donde estaban estos poblados, y mucho menos como llegar a ellos en las condiciones de inundación. Pero MADRE repartió la ayuda directamente a las mujeres de la región. Ellas sabían donde vivía cada familia, en que hogares había recién nacidos o ancianos discapacitados, y como llegar a las comunidades lejanas con una canoa.
Más que repetir el trabajo de las organizaciones existentes, los programas de reconstrucción y ayuda a la emergencia de MADRE dejan los recursos y las capacitaciones en manos de las mujeres de la comunidad que están ahora equipadas para reconstruir sus vidas y sus comunidades con una base más fuerte.